viernes, 29 de noviembre de 2013

10 Cualidades Profesionales Indispensables para el Siglo XXI

Revisando mi jardín de ideas, me he encontrado con una de hace algún tiempo para escribir sobre los rasgos de los “profesionales 2.0″. Sin embargo, al buscar qué había ya escrito en Internet, he comprobado que casi todo lo publicado sobre el tema pone mucho énfasis en los aspectos tecnológicos y también en la presencia y actividad en redes sociales.

Como ya he comentado por aquí en más de una ocasión, lo importante – para mí – de la web 2.0 no es la propia web 2.0 – ni la tecnología en general – sino los comportamientos y consecuencias que se derivan de ella. Lo que me parece realmente clave es entender qué significan para nosotros los innumerables cambios que se están produciendo a raíz de todo este desarrollo tecnológico y cómo podemos adaptarnos a ellos para aprovechar al máximo las innegables oportunidades que ofrecen, a la vez que minimizar las amenazas que también suponen. Si nos centramos en el aspecto concreto de la profesión, parece que expresiones como “ser algo” (médico, abogada…), “carrera profesional” o “tener un buen CV” cada vez son menos relevantes en el contexto actual. En ese sentido, este post pretende ser un punto de partida para una conversación sobre qué cualidades definen a la persona bien equipada para hacer frente con éxito a los retos del siglo XXI. Probablemente haya muchas más pero, para ir “abriendo boca”, a mí se me ocurren estas 10:
1. Adaptabilidad: Sabemos por Darwin que la clave para la supervivencia no son la inteligencia ni la fuerza, sino la capacidad de adaptación. En el caso que nos ocupa, implica además haber desarrollado el hábito de mantener actualizada tu cartografía mental , ya que, para poder adaptarte al mundo y a las circunstancias que te rodean, primero necesitas saber dónde estás. Sorprendentemente, muchas de las personas que no cambian no lo hacen porque ni siquiera son conscientes de que su mundo ha cambiado y, por tanto, no ven la necesidad de cambiar
2.  Tolerancia al riesgo y a la incertidumbre: Si hay algo que sabemos sobre el futuro es que será distinto de lo que conocemos y, probablemente, también distinto de cómo lo imaginamos. La capacidad para asumir de forma habitual riesgos más o menos razonables, saber encajar los fracasos de forma positiva – entendiéndolos como aprendizaje – y cambiar la forma en que tomamos decisiones, moviendo el foco hacia tomar decisiones correctas en lugar de decisiones acertadas, son elementos esenciales para navegar con éxito en tiempos líquidos
3.  Orientación a proyectos: El proyecto es al siglo XXI lo que el puesto de trabajo fue al siglo XX. La capacidad para trabajar orientado a resultados concretos, acotados en el tiempo, compaginando varias actividades a la vez para uno o varios clientes se irá convirtiendo en algo cada vez más habitual
4.    Movilidad: Estrechamente ligada a la anterior, la capacidad para trabajar en cualquier lugar, presencialmente y de forma remota, amplia tus posibilidades a la hora de integrarte en redes diversas y trabajar en múltiples proyectos. Esta es una de las principales características que definen a un knowmad, el concepto que mejor expresa cómo es una persona que posee todas estas cualidades de las que estamos hablando
5.    Autonomía: Trabajes por cuenta ajena o por cuenta propia, ser una persona autónoma significa ser una persona con recursos propios. Contar con un entorno personal de aprendizaje (PLE), ser capaz de acceder a información en inglés y desarrollar un perfil en “T” (combinar la especialización en un tema muy concreto con una amplia variedad de saberes diversos más generalistas) son algunas de las claves para ello
6.          En red: La red es la estructura que mejor se adapta a un mundo interconectado y también la que más eficientemente ayuda a mantener y desarrollar muchas de las cualidades que estoy comentando aquí. Ser una persona independiente hace aún más necesaria la conexión a múltiples redes como forma óptima de mantener al día nuestro conocimiento, llegar al máximo de clientes y contar con los recursos necesarios para abordar cualquier proyecto
7. Curiosidad: En la Era del Conocimiento es imprescindible aprender constantemente. El riesgo de no hacerlo, o de no aprender lo suficientemente rápido sobre lo realmente relevante, implica un alto riesgo de obsolescencia. Sumergidos en un océano de información, la curiosidad, combinada con un criterio suficientemente desarrollado, que permita separar la información valiosa de la que no lo es, son herramientas clave para mantenernos permanentemente actualizados
8.    Tecno-consciencia: Aún hoy sigue habiendo muchas personas que justifican su analfabetismo digital diciendo que no les gusta la tecnología, que es muy difícil, que no tienen tiempo o que realmente no es algo tan importante. A todas ellas les diría que piensen lo que quieran pero que hoy día, sin unas mínimas destrezas tecnológicas, estás fuera del mundo, y no solo del mundo profesional. En otras palabras, saber de tecnología no es una opción. Pero más allá de saber de tecnología, la tecno-consciencia implica saber qué tecnologías existen, cuáles van surgiendo, para qué sirven, quiénes saben de cada una de ellas y cómo aprenderlas en caso necesario
9.  Marca personal: Más allá de tu título y de tu CV, lo que ahora importa es tu marca personal, es decir, la huella que dejas en otros, sean clientes, colaboradores, etc. La marca personal va mucho más allá del marketing en redes sociales e incluye todo lo que haces, cómo lo haces, con quién lo haces y para quién lo haces. Tener una marca personal sólida significa que eres unapersona con credibilidad, fiable y excelente reputación
10. Productividad personal: Y por supuesto, no podía faltar esta cualidad. En un mundo donde el número de cosas por hacer es tal que necesitaríamos varias vidas para hacerlas todas, es esencial contar con un método que te ayude a poner el foco en lo realmente importante y que te proporcione el control y la perspectiva necesarios para lograr los resultados que buscas

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