lunes, 13 de junio de 2011

Hay vida laboral después de los 50


Expedientes de Regulación de Empleo (ERE), planes de prejubilación titánicos, despidos para rejuvenecer y dinamizar la plantilla. Los profesionales senior están viviendo un momento complicado en su vida laboral. Pero medio siglo de vida a las espaldas y una experiencia profesional probada sirven para hacerse un hueco en este entramado laboral cada vez más competitivo.

En la mayoría de los casos, estos trabajadores han estado décadas en una misma empresa. Una estabilidad que, cuando se rompe, produce un vértigo lógico que hay que vencer si se quiere seguir avanzando en la carrera profesional. Las cargas familiares, las nuevas generaciones que llegan pisando los talones, un reciclaje profesional que quizá no se haya acometido aún, son algunos de los miedos que se presentan cuando con más de 50 años uno se divorcia de su empresa de toda la vida. No son pocos los empleadores que prefieren contratar mano de obra joven sosteniendo la creencia de que los que han superado la cincuentena son menos versátiles y exigirán contratos más estables y mejor remunerados.
Aunque “no son pocas las dificultades que van a encontrarse, no deben caer en el desánimo”, aconseja Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco y de RSC de Adecco. Con una actitud positiva, persistencia, autoestima y capacidad creativa, cualquiera, tenga la edad que tenga, puede hacerse un hueco en el mercado laboral. Una postura optimista es importante, pero los profesionales senior no deben descuidar su formación. Mesonero recomienda “el reciclaje, recibir adiestramiento en áreas que tienen desactualizadas como la informática, las nuevas tecnologías o las técnicas de márketing y ventas”. El objetivo es “equiparar a los mayores de 50 con los más jóvenes y, de esta forma, conseguir que la mayor experiencia de los primeros se convierta en valor añadido”.
Y es que no hay que olvidar que estos trabajadores cuentan con un bagaje al que muchas compañías no pueden renunciar. Sobre todo, si se trata de perfiles directivos. Ana González, consultora de Talent Management BPI Group, cree que en el caso de los ejecutivos la edad puede convertirse en un factor que puede jugar a su favor. “Sus competencias, su experiencia en estrategia y en liderazgo pueden convertirse en la mejor carta de presentación para muchas compañías”.
Quizá en no pocas ocasiones, y debido en gran parte a la grave crisis económica, la mayoría de ellos, a pesar del currículo, no podrán ingresar en plantilla. Pero eso tampoco debería tomarse como un problema. Una buena salida es trabajar por proyectos. Los profesionales senior pueden reconvertirse en freelance, asesorando en distintas materias a empresas, colaborando en diferentes planes, en proyectos de consultoría, management, etc.
La clave: emprender
Según Pilar Jericó, socia directora de Be Up, “pueden ofrecer su experiencia y en algunos casos, como personas técnicas o directivos, que ayuden a otros en lo que ellos saben; emprendiendo nuevos proyectos, o bien moviendo la red de contactos para buscar nuevas opciones”. La agenda de estos profesionales senior es otra de las bazas con las que pueden contar a la hora de ocupar un hueco en una empresa o para iniciar un nuevo plan de negocios por su cuenta.
Emprender una nueva aventura empresarial es otra solución. De nuevo, serán los exdirectivos los que más opciones de éxito tengan en esta tarea. Pero los contactos no son lo único con lo que cuenta un trabajador mayor de 50 años. Eso sí, “hay que tener muy claro el proyecto y eso pasa por hacer un análisis de mercado, de la competencia, no lanzarse impulsivamente porque no sólo están jugando con una inversión económica, también con una emocional”, afirma González. No obstante, hay que tener cuidado cuando se quiere emprender un nuevo negocio pues “algunas veces no se hace con detalle y se lanzan a proyectos que fracasan. Hay que ser realista y no marcarse cotas inalcanzables”.
Los perfiles más bajos cuentan con menos opciones, aunque también pueden probar con el autoempleo. De todas maneras y según Francisco Mesonero, “actualmente las empresas empiezan a demandar profesionales con experiencia en áreas como la dependencia o la atención telefónica al cliente, debido a que los mayores proyectan una mayor credibilidad y confianza”.
La edad no supone una barrera, asegura la consultora de BPI Group, “cuando hablamos de perfiles más técnicos, como fresadores o técnicos de montaje, por ejemplo, porque no hay tanta oferta en el mercado”.
“Estamos perdiendo mucha capacidad profesional en las empresas con el criterio de enaltecer la juventud y su promesa de futuro”, dice Jericó. Y es que el talento, por tanto, no tiene edad.
Fuente: Expansión

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