lunes, 24 de septiembre de 2012

Un posgrado para llegar a lo más alto

En un mercado laboral cada vez más competitivo quienes sobreviven son los más cualificados. Disponer de un programa especializado eleva las posibilidades de promoción interna y externa y aumenta, a medio plazo, el nivel retributivo.

A nadie se le escapa que un mayor nivel formativo ofrece más posibilidades laborales, y los másteres pueden marcar la diferencia en la carrera de cualquier profesional. Sin embargo, un programa de posgrado siempre es una apuesta, una inversión que debe ser calculada y analizada, pues hay quienes se lanzan a cursar uno creyendo que, al finalizarlo, sus ingresos se verán inmediatamente incrementados. Un error de aquellos que utilizan esta herramienta formativa para adornar el currículo.
Un máster especializado es más que eso, “es una oportunidad que te permite actualizar y profundizar, tanto tus conocimientos en la materia de referencia como desarrollar y potenciar determinadas habilidades claves, tales como la toma de decisiones, el trabajo en equipo o la capacidad de análisis”, enumera Mariví García-Valdecasas, gerente del área de capital humano de Mercer. Es más, según Guillermo Rademakers, gerente senior de consultoría en Compensa Capital Humano, “en la actualidad un máster ya no es un seguro para obtener una mejora salarial a corto plazo. Si bien es cierto que incide en el medio plazo mediante la potencial mejora de las capacidades del profesional”.
Razones
Además, el impacto sobre los ingresos depende del estadio de la carrera del alumno. Según Jaime Castelló, profesor del departamento de dirección en márketing y director del programa MBA Corporativo de Esade, “los participantes de un máster especializado con menos bagaje profesional son los que, al cambiar de trabajo tras cursar el programa, observan mayores incrementos en sus ingresos. Para alumnos más senior, con puestos más importantes y con carreras más consolidadas, el posible aumento salarial no es tan relevante, ya que cambian menos de trabajo y lo que están buscando son los conocimientos para desempeñar mejor su labor y los contactos para potenciar su rendimiento profesional”.
Por tanto, aunque la formación ayuda a mejorar en el trabajo y, con ello, también en el sueldo, “hay otras motivaciones más patentes como son la actualización de las competencias, la ampliación de la red de contactos y el conocimiento de otras políticas corporativas o modos de hacer en otras empresas”, explica Alberto Arribas, director de programas del IESE. No sólo eso. Ernesto Poveda, presidente de Icsa Group, apunta que “un programa de posgrado también incide en la adaptabilidad del profesional a los continuos cambios del mercado y la actualización de conocimientos. Algo que proporciona estabilidad, progreso y, en definitiva, una mayor empleabilidad y calidad en la carrera”.
Las cifras no engañan. En España, los profesionales que tienen estudios de posgrado ocupan responsabilidades más altas en las compañías y alcanzan retribuciones mayores a lo largo de su carrera. No es para menos. García-Valdecasas recuerda que un máster “facilita estar convenientemente preparado ante una oportunidad de promoción interna y otorga mayor seguridad y confianza en uno mismo. Dos aspectos que redundan en beneficio de desempeñar un mejor trabajo”.
La posibilidad de escalar en la empresa puede ser uno de los motivos para que también haya crecido el número de mandos intermedios que se han atrevido con un máster especializado. En el año 2007, antes de que estallara la crisis, sólo el 15% de estos profesionales tenía este nivel formativo, mientras que ahora se ha duplicado hasta el 33%.
Por sectores
Aunque en todas las áreas es recomendable cursar un máster, Eduardo Fernández-Cantelli, director general de márketing y mercados de IE Business School, destaca que “esta formación de primer nivel adquiere un mayor sentido en aquellos sectores que están más desarrollados y en constante cambio”. Finanzas y nuevas tecnologías son dos sectores en los que un máster especializado puede ser un acierto. Alberto Arribas también considera los ámbitos tradicionales como propicios para estos programas. “Actualmente, estas áreas se perciben como paralizadas. Innovar, crear un espacio en el que no tengamos competencia, ser pioneros en algo aunque el sector en general esté parado puede ser determinante. Ganar con empresas en sectores maduros”. Y, para ello, la formación es esencial.
Fuente: Expansión

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