viernes, 15 de julio de 2011

Recomendaciones 2.0, ¿me fío o no me fío?


Las recomendaciones son tan viejas como el mundo y, en definitiva, son la herramienta de la que más nos fiamos a la hora de comprar un producto y, por supuesto, al contratar a un profesional. Esta técnica ha evolucionado con los tiempos y ahora se hacen a través de la Red. La cuestión es ¿hasta qué punto son fiables?
¿Quién no ha pedido una recomendación a un colega de trabajo? O ¿A quién no le han pedido hacer un comentario sobre un antiguo compañero de oficina? Este tipo de recomendaciones están a la orden del día en el ámbito laboral. Y por eso, su uso indiscriminado y abusivo ha desvirtuado su principal función: diferenciar y hacer más atractivo a un candidato a un puesto de trabajo. Como explica Rosaura Alastruey, directora de ProyectosTIC, "las recomendaciones se basan, si están bien hechas y si llegan de manera voluntaria, en aquellos aspectos diferenciales que nos hacen únicos y que difícilmente se pueden ver en un currículo".
El entorno 2.0 y en concreto redes profesionales como LinkedIn, que permite incluir este tipo de comentarios en el perfil, han potenciado el uso masivo de las recomendaciones, olvidando en ocasiones que la importancia se basa en quién hace el comentario y qué dice el mismo. Por eso, hay que aprender a decir 'no' a un amigo o a un colega de trabajo que nos pide una recomendación para una red social, porque un comentario "amable" pero vacío de argumentos de peso sobre su forma de trabajar no beneficia a ninguno de los dos.
Una vez hecha la recomendación, viene la comprobación. Y más, cuando estos comentarios se han hecho tan abundantes. "Una vez leí la frase: 'Eres más falso que una recomendación en LinkedIn'. Desafortunadamente, muchas personas han abusado de ellas y se las han solicitado a amigos, parientes y conocidos", destaca Alastruey.
Para esta experta, un método para conocer la veracidad de los comentarios se basa en "poder llegar a ver si de ese profesional habla más de una persona. Y, sobre todo, comprobar que la recomendación no se queda en el texto estándar y calculado que se puede poner en un papel o en un red social". Desde su experiencia como profesional del networking, la directora de ProyectosTIC siempre responde a quien le dice "me han hablado de ti": "¿bien o mal?". De este modo , según Alastruey , es posible comprobar si se asocian a una persona valores que difícilmente se pueden plasmar en un currículo, pero que señalan mucho de la persona.
Otro aspecto que se debe comprobar es quién hace el comentario: ¿Son todas del mismo entorno? ¿Todas resaltan los mismos valores? Las redes profesionales permiten comprobar los vínculos y estudiar la relación personal y/o profesional entre quién es objeto del comentario y quién lo ha escrito.
A la hora de contratar una persona, las recomendaciones pueden hacer inclinar la balanza hacia un candidato, pero se debe prestar atención a quién las hace, cómo y qué dice. "Pueden ser la clave diferenciadora del éxito, siempre y cuando se basen en la honestidad. Ya lo dice el refrán: 'Antes se pilla a un mentiroso que a un cojo'", concluye Alastruey.
Trabajo previo
Ganarse una buena recomendación exige un trabajo previo que sólo puede hacer uno mismo. Como indica Andrés Pérez en su libro, Expertología, "desde el momento en que alguien te conoce a ti o a tu trabajo vas ocupando un lugar en su memoria". La fuerza de la huella que dejas en alguien es la que permitirá que cuando tenga que buscar a un profesional o un experto en una materia que tú dominas se acuerde de ti.
Se podría decir que lo importante no es el espacio que ocupas al estar en un sitio, sino el vacío que dejas al irte. Por tanto, el primer paso es realizar tu trabajo de forma excelente, no sólo porque es tu misión, sino por lo que deja tras de ti.
Como resume Pérez, "crear tu imagen es algo que se construye haciendo lo que predicas y predicando con lo que haces". Es decir, tu marca personal es el resultado de una estrategia en la que cada persona toma el control de forma consciente de las percepciones que quiere conseguir en su entorno. La mayoría de las personas no tiene ni idea de cómo ha generado la imagen que los demás tienen de ellos, por tanto, tu gran baza es crear esa percepción.
No obstante, hay que tener claro que no se trata de mentir. "Posicionar tu marca es hacer que algo ordinario sea percibido como extraordinario o superior sin añadir nuevos elementos. Eso no es engañar, es aprovechar tus ventajas y fortalezas", dice Andrés Pérez.
Este proceso debe comenzar por conocerse a uno mismo, o como dice Pérez, realizar una auditoría de uno mismo: "Una de las etapas más necesarias, pero también más difíciles en el proceso de convertirse en un profesional de referencia". Para que sea efectivo, el autor recomienda "pedir opinión a todas las personas de nuestro entorno, documentar nuestra historia, aprender de otros profesionales, desarrollar tu propio proyecto y, por supuesto, aceptar y sacar provecho de las críticas que nos hacen".
Fuente: Expansión

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