miércoles, 20 de julio de 2011

Voy a lidiar con los colegas más indeseables


Envidiosos, agoreros, pelotas... evite que le pillen por sorpresa, están al acecho.

Un mal día lo tiene cualquiera, pero si además hay que soportar a todo tipo de especímenes en el trabajo, puede ser peor. Son los trepas, los pelotas, los muditos, los relaciones públicas, los que nunca tienen la culpa... tribus que conviven en la oficina, como amigos a muerte o como los peores enemigos.
Algunos profesionales son expertos y consiguen, día a día, finalizar la jornada sin un sólo rasguño. Como los mejores exploradores tienen ingenio, valor y una habilidad envidiable para moverse en esta selva. Sin embargo, olvidan que, con su actitud, se convierten en uno de ellos. Si piensa que esto no va con usted, eche un vistazo a esta guía para lidiar con sus colegas más indeseables. ¿Se identifica?
1. Los que no escuchan son expertos en generar conflicto. No prestan atención y por eso hacen mal su trabajo y reinciden. Hágales repetir, punto por punto, lo que les ha explicado. Puede ser infantil, pero es lo único que garantiza que cumplan su función.
2. El trepa no tiene ni pizca de empatía, pero sabe muy bien lo que quiere y pasa por encima de todo para conseguirlo. Párele los pies. Dígale que conoce sus objetivos. No le pierda ni un segundo de vista y no flaquee cuando, con cara de cordero, le pide un favor: probablemente se colgará una medalla ajena.
3. Al mudito no le oirá, ni percibirá su presencia. Suele permanecer agazapado y preparado para aportar su visión o dejarle en rídiculo cuando más le convenga. Le pillará por sorpresa si no está preparado. Desconfíe de estos observadores, evítelos o trate de hablar con ellos. A menudo los introvertidos ocultan personalidades muy ricas que pueden sorprender.
4. Los que se escaquean son de los peores. Nunca ponen mala cara ni dicen que no a nada pero, siempre, hacen lo que les viene en gana sin importar las consecuencias para el equipo. Torean las críticas y viven del cuento otorgándose méritos que no les corresponden. Como se les ve venir, lo mejor es asignarles roles y responsabilidades de forma que se descubra su escaqueo a la primera oportunidad.
5. ¿Quién no conoce a un pelota? Algunos lo son desde la más tierna infancia. Son los más fáciles de combatir porque suelen ser muy inseguros: están tan preocupados por su líder que se descuidan. No tienen decisión, acabe con ellos con iniciativa e ingenio en el trabajo.
6. El mandón, el arquetipo egocéntrico, no tiene en cuenta a los demás. Lo mejor es buscar aliados para pararle los pies. Si se trata del jefe, intente hacerle comprender, con buenos argumentos, que no siempre tiene la razón.
7. Los que todo lo saben y los agobiados forman un tándem inescrutable. A los primeros no les preste atención ni alabe su fingida sabiduría; y a los agobiados, ayúdeles a gestionar su tiempo y procure que le contagien su incompetencia, son como una plaga.
Fuente: Expansión

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada