miércoles, 14 de septiembre de 2011

Los jóvenes mienten cada vez más en el CV... ¿Merece la pena?


Las mentiras y falsedades en el currículo son ya una práctica habitual (y muy arriesgada), sobre todo en tiempos en los que el trabajo escasea. Se trata de un mal hábito en el que no sólo caen aquellos que buscan su primer empleo. También quienes aspiran a puestos directivos sucumben a la tentación de inflar (o de desinflar, en momentos de crisis) su vida laboral. Los jóvenes, sin embargo, parecen ser los menos honestos y los más proclives a asumir riesgos en esta práctica poco aconsejable.
La revista Fortune aseguraba recientemente que "los tiempos de desesperación económica que vivimos fomentan reacciones desesperadas, y esto hace cada vez más frecuentes las mentiras y exageraciones en los currículos". La publicación se hace eco de una investigación desarrollada por TalentWise, que concluye que los jóvenes (entre 18 y 34 años) son más proclives a falsear datos en su vida laboral que los candidatos de mayor edad.
Los expertos achacan esto al hecho de que los jóvenes son más propensos a correr riesgos, aún a sabiendas de que mentir en este tipo de cuestiones es a la larga un error que pasa factura. No conviene olvidar que el currículo es necesario, pero no suficiente para llegar con éxito al puesto deseado. Cada vez pesa más la personalidad y los valores del candidato, que son herramientas eficaces para valorar el encaje en la cultura corporativa.
Los expertos achacan esta tendencia a la mentira al hecho de que los jóvenes son más propensos a correr riesgos, aún a sabiendas de que mentir en este tipo de cuestiones es a la larga un error que pasa factura
La investigación señala asimismo que en tiempos difíciles como los actuales, los mayores de 55 son los más honestos en lo que se refiere a su CV.
Las mentiras en el currículo no son nada nuevo. Precisamente la Society for Human Resource Management asegura que antes de que la recesión golpeara el mercado de trabajo, un 60% de los responsables de reclutamiento en las compañías aseguraban encontrar numerosas exageraciones y falsedades en los datos que los candidatos facilitaban en sus vidas laborales. Según un estudio realizado por Gabriel Giordano, profesor del IESE, un 40% de los currículos que reciben las empresas contiene datos erróneos, o que no son verdad, y HireRight.com asegura que un 34% de los que aplican para una oferta de trabajo miente en su currículo, mientras que HotJobs de Yahoo revela que al preguntar a sus usuarios si ha mentido alguna vez en su vida laboral, un 41% asegura que, efectivamente, lo ha hecho.
El currículo es necesario, pero cada vez pesa más la personalidad y los valores del candidato, que son herramientas eficaces para valorar el encaje en la cultura corporativa
Las referencias, junto con la documentación que se solicita, suelen ser los principales mecanismos de control en un escenario en el que se suele mentir más en los perfiles menos cualificados y en el que lo más habitual, además de en idiomas, es faltar a la verdad en experiencia y funciones desarrolladas. Estas falsedades se refieren asimismo al historial profesional ocultar experiencias negativas, periodos de inactividad o trabajos que han durado poco; a responsabilidades, adaptando éstas a lo que se cree que quiere el interlocutor; o a inflación de conocimientos, en idiomas e informática casi siempre.
Además, en tiempos de crisis como los actuales, las mentiras se refieren también a rebajas en retribuciones y responsabilidades, desinflando la trayectoria profesional.
De una forma más específica, la manipulación del currículo entre aquellos que optan a trabajos menos cualificados se refiere principalmente a experiencias que no se han realizado, mientras que los más cualificados faltan a la verdad en funciones y responsabilidades, básicamente.
Fuente: Expansión

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