miércoles, 28 de noviembre de 2012

Hay vida después de una entrevista de trabajo: asuma que no ha sido aceptado para el puesto

Ha respondido de forma sincera, ha contado todos sus logros profesionales y ha enumerado sus diversas capacidades para el puesto al que opta. Pero aun así, el empleo puede ser para otro. ¿Cómo afrontar el ‘no’?

Los manuales de entrevistas de trabajo dicen que la clave para triunfar se encuentra en saber venderse. El candidato debe conocer cuáles son sus capacidades más sobresalientes, saber por qué es el adecuado para el puesto, detallar su currículo… Además tiene que contarlo de forma convincente, seguro de sí mismo y, sobre todo, con sinceridad.
Los expertos también cuentan que de la entrevista se puede salir victorioso gracias a la planificación y la información. El candidato tiene que anticiparse al discurso del seleccionador y llevar preparadas las respuestas. También debe hacer una labor previa de investigación: cómo es la empresa, cuáles han sido sus últimos resultados, en qué mercados opera y cuáles fueron sus últimas acciones.
Sin embargo, aun contestando satisfactoriamente e incluso siendo el candidato ideal, el puesto puede que no sea suyo. Los procesos de selección se han vuelto cada vez más exigentes a raíz del exceso de candidatos y de la falta de oferta que existe en el mercado laboral. Por eso, el ‘no’ tiene que contemplarse como una opción más, a pesar de que la sensación tras una entrevista de trabajo sea positiva.
Ainhoa Morán detalla en su libro De camino al empleo (Editorial Amat) cómo afrontar una respuesta negativa en un proceso de selección. ¿Cuánto tiempo debes mantener la esperanza de que te llamen? “No existe una norma genérica sobre el tiempo. Lo que sí está claro es que, salvo excepciones, si la decisión es positiva para ti, no se va a prolongar mucho”. La autora añade que si la contestación es ‘no’, se producirá, de forma general, por carta o por correo electrónico. Simplemente porque a nadie le gusta dar malas noticias.
Asumir el ‘no’
Una vez recibido el ‘no, el candidato debe hacer un proceso de autoevaluación. Según aconseja Morán: “Hay que analizar de nuevo tanto la entrevista como el currículo, e intentar descubrir qué elementos de la presentación fallaron y por qué no encajó en el puesto al que se optaba”. También es importante reflexionar y apuntar las conclusiones. De lo que se trata es de sacar el máximo partido a la entrevista para mejorar en las siguientes. Ese fracaso servirá para hacerlo mejor en la próxima.
¿Qué aspectos de su trayectoria no explicó bien? ¿Qué defectos enumeró cuando le preguntaron sus puntos débiles? ¿Ha dado una impresión de prepotente con sus fortalezas? Evalúe estos datos, detecte en qué ha fallado y ponga remedio para tener éxito en la siguiente entrevista de trabajo.
Después del proceso de selección
Una vez acabada la entrevista, el candidato analiza el resultado. Esta labor servirá para mejorar en la búsqueda de empleo y encajar satisfactoriamente el ‘no ha sido seleccionado’ en el supuesto de que se produzca.
Estas son algunas de las cuestiones que debe plantearse: ¿Qué aspectos de mi currículo creo que le parecieron más interesantes al entrevistador?, ¿qué preguntas me costó más responder?, ¿me mostré seguro de mi mismo?, cuando hablamos de retribución, ¿qué le contesté?, ¿en qué puedo mejorar?
La autora también recomienda la carta de agradecimiento. Por un lado, se da las gracias por el tiempo y la entrevista; y por otro, se deja la puerta abierta a un segundo encuentro. Además cuenta con otra ventaja: “Dado que son pocos los aspirantes que suelen enviarla, hacerlo puede ayudarle a destacar sobre los demás”.
Fuente: Expansión

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