miércoles, 10 de agosto de 2011

Si quiere encontrar trabajo, póngase traje y corbata


Tener buena presencia le ayudará a buscar y conservar un puesto de trabajo.

Siempre se ha dicho que no debe juzgarse un libro por sus tapas, pero lo cierto es que se hace constantemente. El aspecto exterior es su principal carta de presentación a la hora de hacer una entrevista de trabajo. Dispone de pocos segundos para causar una buena primera impresión, así que no debe descuidarlo.
En un proceso de selección, ese momento determinará cuánto puede llegar a ganar o si conseguirá o no un puesto de trabajo.
Un estudio publicado en el Journal of Applied Psychology de Estados Unidos sentencia que las mujeres esbeltas tienden a obtener una retribución mayor que aquellas que están en la media de peso, e incluso más que las mujeres con sobrepeso. La teoría también es aplicable a los hombres, dándose el caso de que a mayor corpulencia corresponde un sueldo más elevado, salvo que llegue a la obesidad. Por otra parte, una investigación de la Universidad de Florida concluye que una mujer que pesa 11 kilos menos que la media puede llegar a ganar 10.947 euros más, y un varón obeso unos 5.931 menos de media.
A pesar de que casos como los de Paul Potts o Susan Boyle, en Reino Unido, demostraron que en ocasiones el talento no entiende de físicos, por lo general se asocian estos paradigmas con gente que trabaja peor, o con aquellas personas con las que no se quiere trabajar. Son construcciones sociales que han acabado afectando al mundo de la empresa.
1. Para conseguir un empleo acorde con sus conocimientos, no tiene que ser más o menos agraciado, pero al menos debe conservar un peso promedio según su altura, enfundarse en un buen traje con su respectiva corbata, tener un corte de pelo adecuado y estar aseado. Ninguna de estas características puede sustituir sus conocimientos o experiencia pero, según las exigencias del mercado laboral, pueden contribuir a que tenga éxito en la búsqueda de empleo.
2. El concepto de que los empleados conforman la imagen de la compañía hace que las empresas sean exigentes con la apariencia física de sus trabajadores. Además, la alta tasa de paro existente en la actualidad, favorece la oportunidad que tienen las empleadores de encontrar al candidato idóneo, permitiéndose el lujo de refinar sus parámetros de selección.
3. No olvide que a la hora de llevar a cabo un contrato se tienen en cuenta tanto actitud como aptitud y, según el sector del que se trate, su apariencia puede ser un valor añadido como factor de competencia. Tendrá más posibilidades si, además de su experiencia, adecúa su forma de vestir y su apariencia a la empresa a la que se dirige, siempre que esto no implique en ningún caso discriminación.
4. En la actualidad la tendencia de las compañías de contratar personal joven, por el mayor nivel técnico y el salario más bajo que pueden asignarles, crea una predisposición a guiarse más por la apariencia física del candidato que por sus conocimientos. Así que si desea obtener un empleo tendrá que ajustarse a dichas exigencias para ganar puntos en la competición.
5. Aunque las circunstancias dependerán del puesto en concreto, la buena apariencia puede suponer una limitación en la contratación, y existe jurisprudencia en la que los tribunales aceptan que, en puestos de cara al público, se llegue a valorar de forma notable la buena presencia.
Fuente: Expansión

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