sábado, 29 de octubre de 2011

El 80% de los contratados a tiempo parcial en Castilla y León son mujeres


·      El Consejo Económico pide que el Plan de Empleo discrimine positivamente
·      El 75% de las empleadas son trabajadoras con jefes y sin subordinados
·      El CES solicita que se mantengan las ayudas pese a la crisis económica
Cómo ser mujer trabajadora en Castilla y León y no morir en el intento. Así podría resumirse el último informe elaborado por el Consejo Económico y Social de Castilla y León en torno a la evolución que ha experimentado la inserción laboral femenina en la comunidad en los últimos años.
Las cifras siguen castigando a las mujeres, tanto en lo profesional como en todos aquellos aspectos que tienen que ver con la conciliación de la vida familiar.
Entre los aspectos más llamativos está lo que el CES denomina la “feminización del trabajo parcial”. El 80% de las personas que en 2010 en Castilla y León estaban ocupadas a tiempo parcial eran mujeres.
Llama también poderosamente la atención el hecho de que siguen siendo pocas las mujeres en puestos de responsabilidad en las empresas. “Más de las tres cuartas partes de las mujeres ocupadas de la Comunidad tenían jefes y sin embargo no tenían ningún subordinado a su cargo”, señala el CES. En el caso de los hombres esa cifra se reduce a la mitad, por lo que parece evidente, destaca el Consejo, “que según se asciende en el escalafón de mando la presencia femenina es menor”.
Hombres y mujeres consideran, además, que la conciliación es “un problema femenino”. Eso explica que el 39% de las mujeres participantes en el estudio del CES abandonara su trabajo al ser madre y que un 13% de esas mujeres no haya regresado al trabajo para quedarse definitivamente al cuidado de la casa y los niños.
El informe del CES recoge también aspectos positivos que ponen de manifiesto que la incorporación de la mujer al trabajo es un hecho incontestable. Entre 1985 y 2010 la tasa de actividad femenina se ha incrementado en más de un 20%, pasando del 26,1% al 47%.
El mundo rural sigue, de todas formas, vetado al empleo femenino, y si la tasa de actividad de las mujeres en las capitales de provincia es del 52,1%, en los pueblos de la región apenas llega al 38%.
Constatadas la enormes diferencias que persisten en el mercado laboral entre mujeres y hombres, el Consejo realiza en su informe numerosas recomendaciones a las instituciones y a los agentes sociales. Entre las más destacadas, la petición para que en el Plan Regional de Empleo 2012 se siga considerando a las mujeres como “colectivo con especiales dificultades de inserción laboral”.
El CES aconseja, también, la introducción de medidas de apoyo eficaces que fomenten el empleo femenino rural, entre ellas, el mantenimiento en los presupuestos de la comunidad de las subvenciones destinadas a fomentar la afiliación de las mujeres del medio rural en el régimen agrario.

Nuevas formas de organización

El Consejo considera necesario, igualmente, que los convenios colectivos que se negocien en la comunidad incluyan “cuantas medidas fueran posibles para desarrollar nuevas formas de organización encaminadas a encontrar una gestión más flexible y racional del tiempo que favorezca la efectiva conciliación de la vida personal y laboral con las necesidades productivas de las empresas”.
El informe aconseja a las administraciones públicas mejorar sus tasas de contratación femenina para reducir la desigualdad existente en la actualidad.
Finalmente, el CES subraya que es necesario evitar a toda costa que la crisis económica “suponga un retroceso en los logros conseguidos por las mujeres en el ámbito laboral. Recomienda el CES que se potencien, a pesar de los recortes presupuestarios, cuantas medidas sean necesarias ya que, a juicio del Consejo, “éstas no pueden desarrollarse únicamente en etapas de bonanza económica”.
Fuente: El Mundo 

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