lunes, 25 de marzo de 2013

Supera el síndrome del eterno finalista

Buscar un empleo es un trabajo que requiere una constancia inaccesible al desaliento. Si tu tenacidad te ha llevado a la última fase en varios procesos de selección, convierte la frustración en una oportunidad y el mejor aliciente para mejorar tu acceso al mercado laboral.

Encadenar varios procesos de selección fallidos se ha convertido en algo habitual para muchos profesionales que quieren volver al mercado laboral. José Ignacio Jiménez, socio de Norman Broadbent, recuerda el caso de uno de ellos que, tras llegar en varias ocasiones a la fase final de selección para optar a un puesto, decidió elaborar su decálogo particular de búsqueda de empleo: "Lejos de lamentarse optó por recoger sus frustraciones. Sus experiencias formaron parte de un aprendizaje que, además, le dieron fuerzas para seguir adelante".
Advierte de que en estos momentos ninguna empresa contrata a una persona que refleje su desánimo en una entrevista, "y menos aún a alguien que se lamente de una trayectoria de intentos fallidos. Las compañías quieren personas positivas que generen confianza para liderar un proyecto". Para que el candidato saque partido a estas situaciones, Elisabeth Roux, directora general de Penna, recomienda pedir explicaciones al entrevistador, "preguntarle los motivos por los que no ha sido el elegido. Todo lo necesario antes de caer en un lacónico ¿por qué yo no?". Lamentarse o pecar de prepotencia echando la culpa a la empresa porque no ha sabido valorar tu potencial no es lo más acertado.
Los motivos
Seguro que te has preguntado alguna vez cuál es el motivo, sin pararte a pensar que a veces la solución está en tu mano. Según Roux, "suele ser un problema de actitud, falta de flexibilidad o de carácter y, a veces, un exceso de arrogancia. Ante una equivalencia de títulos, formación académica, másteres y requisitos técnicos para ocupar un puesto, la actitud es lo que inclina la balanza a favor del aspirante".
“Preguntar por qué no has sido aceptado para el puesto es la mejor manera para acertar la próxima vez”
Sin embargo, Sergio Hinchado, director comercial de Hays, puntualiza que algunas de las razones para eliminar a un finalista responden a su propia ambición profesional. "Antes de presentar su candidatura, debe tener el convencimiento de que realmente cuenta con la cualificación y las actitudes requeridas. Debe estar seguro de que sus capacidades encajan con el puesto. Por ejemplo, muchos candidatos quedan fuera del proceso porque no son bilingües. No se puede aspirar a ser Cristiano Ronaldo si no se cuenta con su físico y su preparación".
Para evitar caer en estos errores una y otra vez, estos expertos recomiendan hacer un estudio pormenorizado de cómo se ha desarrollado la entrevista porque, "probablemente hay algo que están haciendo mal", señala Hinchado. Apunta las preguntas que te ha planteado el entrevistador, cuál ha sido tu respuesta y cómo ha reaccionado. Eso te puede dar las pistas para mejorar en la próxima ocasión. El director comercial de Hays recuerda que "uno de los errores más frecuentes que comete el candidato es quedarse mudo cuando el seleccionador le plantea qué le ha atraído de la compañía, porqué quiere formar parte de ella y qué valor diferencial puede aportar al puesto que va a desempeñar".
También se cometen fallos como olvidar fechas claves en el currículo. Roux señala otros errores garrafales que están relacionados directamente con la actitud. Demostrar ansiedad por conseguir ser contratado es uno de ellos. "Cuando un candidato en activo muestra desesperación o descontento en su empresa y deja entrever que el único motivo del cambio es dejar su trabajo actual, obviando sus aspiraciones profesionales en el nuevo puesto, probablemente no conseguirá ni ése ni otro empleo en otra compañía".
El mejor coach
Los finalistas reincidentes tienen al alcance de su mano la mejor herramienta de autoconocimiento personal. "Si hacen una buena labor de introspección, de estas entrevistas pueden obtener un información muy válida para limar defectos, potenciar virtudes y conocer los límites profesionales", explica Jiménez. También considera positiva la oportunidad para hacer networking: "Si en un futuro el candidato monta un negocio, puede que esos interlocutores se conviertan en su clientes". Asimismo, el socio de Norman Broadbent asegura que "tras ser rechazados en varios procesos de seleción muchos ejecutivos no han tenido más remedio que reinventarse a sí mismos y hacer marca. Sin duda el ejercicio es muy duro, pero aporta mucho". El camino para la búsqueda de un empleo se convierte así en el mejor coach, por que permite al profesional ser testigo de sus debilidades y fortalezas.
Por eso, si te está costando dar con el trabajo de tu vida no desesperes si siempre te quedas a las puertas. Según Roux este recorrido te brinda la oportunidad de "perfeccionar, porque no existen dos entrevistas iguales; aprender, cada vez te enfrentas a mejores interlocutores; y, por último, sembrar para un futuro, quedar finalista es la mejor manera para que te recuerde y te tengan en cuenta en otros procesos".
la última entrevista cómo ser el elegido
1. Prepara tu exposición como si no hubiera mañana. Recuerda que si has conseguido llegar hasta el final es porque has demostrado que tienes más capacidades y cualidades que otros que se quedaron por el camino.
2. Si no te dicen cuántos candidatos han sido finalistas no te intereses por ello. Eso no te aporta ninguna información, y darás una mala imagen a tu entrevistador, que pensará que te preocupas más por tus contrincantes que por estar seguro de tus capacidades para acceder al puesto.
3. Sé tu mismo. No finjas saber más, ser más extravertido o perfeccionista de lo que has demostrado en las fases anteriores. Darás una imagen antinatural, y forzada que no te beneficiará en absoluto frente a tus competidores.
4. Demuestra flexibilidad y disposición para desarrollar el puesto. No aproveches la última entrevista para poner posibles peros sobre la mesa, como tus circunstancias personales o familiares. Te jugarás la candidatura. Además, demostrarás un gran desprecio por el esfuerzo y el tiempo que la empresa ha invertido en todo el proceso de selección.
Fuente: Expansión

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