martes, 26 de febrero de 2013

A más estudios, menos crisis

La sangría laboral que se está produciendo en España en los últimos años no afecta a todos por igual. Los datos muestran que la fuerza de trabajo de nuestro país tiene los dos lados de una misma moneda: la cruz, para los no cualificados; la cara, para los mejor formados.

El mercado de trabajo de nuestro país vive una significativa realidad dual, como señalaba en EXPANSIÓN esta semana semana el director general de IESE Buisness School, Jordi Canals. El disparado crecimiento del desempleo que se ha producido en los últimos años no afecta a todos por igual. Los trabajadores menos formados son los que más están sintiendo los efectos de la situación económica, mientras que quienes tienen un mayor nivel de cualificación están padeciendo mucho menos las consecuencias del paro.
Tres cuartas partes del empleo que se ha destruido en los últimos cuatro años en nuestro país ha afectado a los profesionales con menor cualificación, según demuestra un análisis elaborado recientemente por el grupo de recursos humanos Adecco y por la firma de consultoría Barceló Asociados.
Mientras tanto, la ocupación entre los profesionales que tienen estudios superiores –universitarios o de posgrado– apenas se ha reducido un 0,1% en los últimos cuatro años. De hecho, sorprende comprobar que ha aumentado un 3% durante este tiempo entre las mujeres con ese mayor nivel de formación.
Por contra, entre finales de 2008 y de 2012, se ha destruido un 15% del empleo total en nuestro país. La escabechina ha sido mucho mayor entre los trabajadores con menor nivel educativo, entre los que se ha reducido un 41% la ocupación en ese periodo de tiempo.
La formación, pues, parece ser la mejor arma para la empleabilidad de los profesionales españoles, que disfrutan también de mejores condiciones laborales, mayores salarios y puestos de más responsabilidad cuando tienen estudios de posgrado, el mayor nivel formativo en nuestro país. Además acceden a puestos de más responsabilidad. Sin ir más lejos, la tasa de paro entre los profesionales con formación de posgrado se situó al término de 2012 en el 8,8%, frente al 26,02% del conjunto de la población activa y al 13,7% de quienes tienen estudios universitarios. Son datos del informe La empleabilidad de la población cualificada 2012, elaborado por EAE Business School y al que ha tenido acceso EXPANSIÓN, que se realiza con las estadísticas oficiales recogidas en la Encuesta de Población Activa (EPA) y publicadas por el Instituto Nacional de Estadística.
Diferencias
Por tanto, el nivel de desempleo de los profesionales con formación de posgrado es tres veces inferior al del total de la población activa de nuestro país y es cinco puntos porcentuales menor que el de que quienes sólo cuentan con estudios universitarios. Podría decirse que la empleabilidad de los trabajadores con estudios de posgrado es un 55% mayor que la de aquellos que únicamente tienen una titulación universitaria de grado y un 201% mayor que la del conjunto de la población trabajadora.
Es bastante significativo comprobar que durante el año pasado el nivel de desempleo de los profesionales con estudios de posgrado apenas aumentó en todas las comunidades autónomas de nuestro país, frente al fuerte incremento del paro en el conjunto de la sociedad: entre 2010 y 2012, en tan sólo dos años, se elevó el desempleo un 32%.
Pero, además, no sólo sufren menos desempleo, sino que quienes tienen estudios de posgrado regresan antes al mercado de trabajo cuando se quedan en paro. Los profesionales con posgrado que están desocupados durante más de un año son el 46%, frente al 59% entre los titulados universitarios y al 67% en el total de la población activa.
Menor precariedad
También se tienen mejores condiciones de trabajo y empleos de más calidad cuanto mayor es el nivel de estudios. Los profesionales con posgrado sufren menos el fenómeno de la llamada sobrecualificación, que es cuando se ocupan puestos correspondientes a un nivel de formación inferior al del trabajador.
Los profesionales con estudios de posgrado también se ven menos afectados por la temporalidad y por el subempleo. Esto último es como se denomina a aquellos contratos con menos horas de las que estaría dispuesto a trabajar el profesional.
Mejores salarios con más experiencia y formación
La proporción de directivos en nuestro país que ha realizado estudios de posgrado ha aumentado notablemente en los últimos cinco años. Si hace un lustro eran una tercera parte los ejecutivos de nuestras empresas que tenían esta formación, ahora se acercan a la mitad, exactamente el 46%. A medida que va aumentando la experiencia laboral y la edad de los trabajadores, éstos rentabilizan cada vez más su inversión en un programa de posgrado porque gracias a su mayor nivel de formación acceden a puestos de más responsabilidad y tienen salarios superiores. Es una de las conclusiones del informe ‘Impacto de la formación en la retribuciones’, elaborado por la consultora de recursos humanos ICSA Group y La Salle Universities.
El nivel de estudios y la especialización tienen junto a la experiencia una gran influencia en los salarios de los trabajadores y directivos.
Quienes tienen un máster son los mejor pagados de nuestro mercado laboral. Entre los jóvenes, quienes tienen estudios de posgrado cobran un 10% más que los licenciados, un 22% más que los diplomados y un 57% más que los titulados en Formación Profesional (FP). Los primeros alcanzan una remuneración anual media de unos 27.700 euros brutos, mientras que los licenciados llegan a los 25.000 y los diplomados se sitúan en 22.700.
Pero estas diferencias aumentan con el tiempo. A partir de los 50 años, los directivos que tienen una titulación de posgrado pueden llegar a percibir un sueldo 2,8 veces superior a quienes tienen FP: 83.000 euros al año frente a 29.000. Los licenciados se quedan en 71.000 (17% menos que quienes tienen posgrado) y los diplomados en 49.000 euros anuales (69% menos que quienes han cursado un máster).
De esta forma, un profesional con posgrado que comience a trabajar a los 24 años y se jubile a los 65 puede obtener unos ingresos brutos de casi 2,6 millones de euros a lo largo de su trayectoria, mientras que un licenciado percibiría 2,1 millones, un diplomado 1,6 millones y un graduado de FP se quedaría en algo más de un millón de euros.
Fuente: Expansión

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