jueves, 28 de febrero de 2013

¿Puedes trabajar sin ver a tus compañeros?

Walking deads, los profesionales del escaqueo, los listillos, los mandones y los incansables tertulianos. Todos ellos y muchos más conviven en la oficina real y en la virtual. Pero en este último entorno laboral, la ventaja es evidente: no los ves.

No tienes que aguantar su tono de voz estridente, ni su buena o mala cara a primera hora o después de una larga jornada. El correo electrónico, las redes sociales y, en general, las nuevas tecnologías, facilitan el trabajo remoto, sin necesidad de decir ni una palabra. Sin embargo somos seres humanos y, como tales, necesitamos las relaciones personales, algo que en el entorno virtual se gestiona de manera diferente.
¿Estás preparado realmente para trabajar sin ver a tus compañeros? Estas recomendaciones pueden ayudarte a aprovechar todas las posibilidades del trabajo remoto, sin renunciar a la vida social.
“Evita los comentarios gratuitos: el anonimato no existe en la red. Tu trabajo y las relaciones profesionales online con los miembros del equipo deben ser impecables. Todo deja una huella que, en caso de conflicto, puede volverse en tu contra.”
Protocolo. “La tecnología nos conecta con el mundo y facilita la creación de equipos online. Es una dinámica de trabajo y relaciones diferentes, que necesita de una cultura determinada y un liderazgo radicalmente distinto a la dirección por control”, explica Fernando Botella, consejero delegado de Think&Action. Por este motivo, recomienda establecer unas reglas del juego claras y comprendidas: “En ausencia de un contacto directo y continuo, los roles deben estar establecidos. Todos tienen que saber cuál es su papel y a quién consultar en un momento dado”.
Cara a cara. La conexión personal es imprescindible. Andrés Pérez Ortega, consultor en posicionamiento personal, asegura que es imprescindible una reunión, “aunque sea a través de videoconferencia para que los miembros del equipo se conozcan, y tratar de repetirlo, al menos, una vez al año”. Añade que también es conveniente crear un canal interno que fomente las relaciones personales y profesionales: “Crear una red social interna, similar a Facebook, puede ser una buena opción”.
Comunicación. Es imprescindible que la información fluya de manera natural a través de todos los canales. José Campos, artífice de la consultora de liderazgo Activa-te, afirma que “la motivación, es decir, tener claro los objetivos para participar y continuar con el proyecto en curso, es la mejor receta para el éxito del trabajo virtual. El apoyo y una correcta coordinación de esfuerzos comunes también es fundamental”. Pérez señala que para que el ánimo no decaiga es muy importante contar con un dinamizador online que celebre públicamente los éxitos.
Organización. Eva Rimbau, profesora en la UOC y experta en recursos humanos, matiza que “es muy importante estructurar cada tarea. Todo debe estar consensuado para que funcione. Asimismo, es clave establecer unos plazos para terminar cada tarea”.
Todos conectados. Recuerda que trabajar en un entorno virtual no significa abandonar otros medios tradicionales, como el teléfono, para solucionar ciertas cuestiones, “sobre todo si tu interlocutor o con quien debes trabajar más directamente no se siente muy cómodo operando sólo por el canal online”, explica Rimbau, quien hace un matiz si es el jefe el menos activo en la Red: “Recurrir al teléfono es lo más práctico para concretar y cerrar frentes. Si es necesario que apruebe por escrito una decisión, puedes enviarle un mail en el que resumas el proyecto, los objetivos y solicites su aprobación por escrito. Con un ‘ok’ puede ser suficiente”.
Sin jerarquías. Una de las evidencias más notables de operar online es que las jerarquías se anulan en un trabajo transparente: de todo se deja constancia. Botella explica que “en estos equipos no existen muchos niveles jerárquicos. Es una estructura muy horizontal, con dos o tres niveles como máximo, lo que asegura su eficiencia”.
Fuente: Expansión

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